El Cultural, por Ainhoa Sáenz de Zaitegui.

LA SELVA EN QUE CAÍ:

Fuente: El Cultural, Diario EL MUNDO. 1 de noviembre de 2007. Sección Poesía. Crítica. AUTORA: AINHOA SÁENZ DE ZAITEGUI.

Ocurre en las mejores familias: nos quedamos sin palabras, no encontramos la palabra exacta, no hay palabras para expresar lo que sentimos. ¿La culpa? Siempre del lenguaje, por supuesto. ¿Torpes? ¿Nosotros? 

Palabras precisas y en abundancia posee Sara Herrera Peralta. Su opera prima, La selva en que caí, es una lección de cómo domar a la fiera: imágenes sugestivas – “El futuro tiene forma de huracán” (“Las sombras I”)–, metáforas evocadoras, ritmos hipnóticos –“y va cayéndose a trozos/ el corazón que me sostiene/ con las alas partidas / a pedazos” (“Cuando Walt Whitman tenía razón”)-. Encabalgamientos astutos como “construyo mi isla / desierta a ratos” (“La selva en que caí”) son desafíos a la ilusión de una semántica unívoca. Y los invitados chez Herrera Peralta respetan la idiosincrasia de su anfitriona: un tímido Góngora se asoma en “Qué tendrá en las vísceras/ –me pregunto–/ que intuye el final/ cuando aún no hemos / hecho polvo nada” (“Lo que queda”), mientras que “Los rostros” (“Terminales de llegadas y salidas / en un punto exacto de cualquier / aeropuerto. / El mundo es un hormiguero / cubierto de catástrofes”) se posa en la rama –húmeda, negra– de Pound. La lengua poética sabe quién manda aquí.

Lástima que la poeta no dé órdenes claras ni contundentes. Ocasionalmente, proyecta ideas sólidas y consistentes: “las mujeres somos todavía / aprendices de brujas o / hadas de un rosa desteñido / aún estoy a medio hacer” (“La selva en que caí”). Pero más frecuentes son los lugares comunes muy comúnmente tratados: es dudoso que versos efectistas sobre “los vientres de las madres que / amamantan con la leche del hambre” (“El solitario”) apelen a la conciencia social del lector con más eficacia que una imagen. Una de ésas que valen por mil palabras. Las que a Herrera Peralta no le faltan. Las que justifican que exista poesía en nuestro muy visual mundo. Una poeta en busca de tema: nada preocupante. Lo decisivo –una voz propia– ya lo tiene. 


 

"Lírica de estío andaluza". Publicaciones del Sur, por Jorge de Arco.

LA SELVA EN QUE CAÍ:

"Lírica de estío andaluza". Notas de un lector. Fuente: Información, 12-18 de julio de 2007. Sección Cultura. Publicaciones del sur. AUTOR: JORGE DE ARCO.

(...) Los primeros versos de Sara Herrera Peralta, jerezana de 1980, los leí en la vigésima selección de "Voces nuevas" de la Editorial Torremozas, aparecida el pasado mes de abril; eran cuatro poemas, el primero de los cuales, "Pre-ámbulo", surgía definitorio: "Reflejos./ Es todo lo que tengo./ Es todo lo que soy". Sólo un mes después, Torremozas alumbra el primer libro de esta joven viajera -San Sebastián, Helsinki, Málaga, París...- de verso vibrante, más cálido que armónico. "La selva en que caí" es su título, y en el poema del mismo nombre, hallamos un octosílabo no menos definidor que los versos antes citados: "Aún estoy a medio hacer". Lo que no es extraño tratándose de un primer paso poético, sin duda prometedor. Elena Medel, su prologuista, dice que "La selva en que caí" es un libro de honestidad afilada... un libro sincero". Y lo ratifico, tras hallar en su lectura ejemplos como éste: "El pasado es vil/ lección aprendida. El presente/ tiene llagas/ incurables./ El futuro/ es miedo agradecido".



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